Garu
Ecatepec de Morelos, sábado 06 de junio de 2009, 18. 25 hrs.
-¿Fili, escuchas el maullido de un gato? -pregunté esperando una respuesta afirmativa pero mi interlocutor, ocupado en sus que haceres apenas atinó a contestar un "No escucho nada" distraidamente a causa de sus múltiples tareas.
Pasaron unos minutos más cuando ese maullidito sumamente agudo comenzó a picarme la ansiedad. ¿Acaso era un gatito abandonado o era yo que estaba volviéndome esquizofrénica? Interrogué de nuevo a mi acompañante pero una vez más me respondió negativamente. Estaba anonadada. Oía el maullido (muy bajito por cierto) de un minino pequeño.
-¡Vamos a ver! -fue lo único que dije antes de levantarme y dirigirme hacia la puerta apresuradamente.
Salí a la calle y miré de un lado hacia otro por la banqueta y allí estaba la novedad. Un gatito bebé lloraba en medio de la banqueta donde justamente suele salir a hacer guardia un perro mastín casi todas las mañanas (y a veces algunas tardes). ¡Que suerte tuvo él que no estuviese allí en ese momento!
Quise agarrarlo pero se escondió bajo un automóvil estacionado. No sabía cómo convencerlo para que saliera. Estaba muy asustado. Afortunadamente a mi mamá se le ocurrió salir a ver qué pasaba cuando me vió bajar por las escaleras tan intempestuosamente.
Acabamos convenciéndolo de que se nos acercara con un poco de papilla para bebé que hicimos en el momento (el Nestum me encanta; es una lástima que no pueda comerlo por mi intolerancia a la lactosa pero precisamente por ello tenemos una lata pequeña que había consumido hasta que tuve los síntomas de la castigadora afección). El pobre minino estaba famélico, sucio y muy asustado. Como pudimos lo acomodamos para hacerlo sentir lo más cómodo posible en sus precaria situación.
Por minutos Nirvana no lo alcanzó. Por supuesto debo explicar que Nirvana es una amiga de la familia que ese mismo sábado a las cinco de la tarde había comido con nosotros y nos comentaba que quería un gatito para adoptarlo.
En resumen, el pequeño gatito ya tiene casa y por supuesto un nombre: Garu.
Les deseamos a Garu y a Nirvana una larga amistad y muchos momentos felices.
Anexo una pequeña galería conmemorativa.







































































Como siempre amor, no dejas de sorprenderme. He de reconocedr, sì, que por estar atendiendo otros asuntos, y por el sueño que tenìa no pude escuchar al hoy felizmente rescatado Garu (sin embarg si que me levante a darle su pailla a las 5:00 AM. Quiero reconocerte el empeño y la congruencia que asumes en cuanto a la protecciòn de animales con menos suerte que nosotros y otros. Y este Garu te lo agradecerà aùn màs, le salvaste no solo la vida, sino que posibilitaste que pueda convivir y compartir momentos felicies en su nuevo hogar. Ich liebe dich
TransSomnia dijo...
7 de junio de 2009 17:15